La investigación analizó una falange hallada en el noreste brasileño que se mantuvo en tres dimensiones con rastros químicos vinculados a su alimentación
Infobae
22 Jun, 2026 02:00 a. m.

El estudio detecta esteroides en un fósil de pterosaurio preservado durante 113 millones de años (Imagen Ilustrativa Infobae)
Un equipo internacional encabezado por la Universidad de Curtin aportó nueva evidencia sobre el proceso que permitió que un reptil volador de la prehistoria quedara preservado con un nivel de detalle inusual durante 113 millones de años, lo que ofrece una mirada poco frecuente a un ecosistema ya desaparecido.
El trabajo fue publicado en iScience. La investigación se centró en una falange fosilizada de un pterosaurio prehistórico encontrada en el noreste de Brasil. Según el estudio, el hueso se conservó de manera extraordinaria en tres dimensiones e incluso mantuvo rastros químicos asociados a su dieta, un resultado atribuido a la acción de bacterias particulares y a un entorno marino antiguo con características singulares.
La autora principal, Kliti Grice, catedrática distinguida de la Universidad John Curtin y directora fundadora del Centro de Geoquímica Orgánica e Isótopos de Australia Occidental en Curtin, sostuvo que estos resultados abren una nueva vía para entender cómo se forman los fósiles.

Vista microscópica de una sección de un fósil de pterosaurio que muestra el recubrimiento de carbono y las capas minerales (Grice et al., iScience)
“Este fósil es una auténtica cápsula del tiempo: no solo está magníficamente conservado, sino que, por primera vez, hemos detectado rastros de esteroides en un pterosaurio, lo que proporciona más pruebas de que estas criaturas probablemente se alimentaban de peces o calamares”, dijo Grice.
“Además, este hallazgo supone la primera vez que se recuperan moléculas de un fósil de pterosaurio, revelando nuevas pistas sobre su dieta y poniendo de relieve el creciente potencial de la paleontología molecular para desvelar secretos del pasado remoto“, sumó.
El fósil conservó moléculas, tejido mineralizado y estructura ósea en tres dimensiones
Según el estudio, los pterosaurios vivieron junto a los dinosaurios y fueron los primeros vertebrados en dominar el vuelo propulsado. Algunas especies alcanzaron envergaduras de hasta 12 metros y, como las aves actuales, tenían huesos huecos, una característica que en determinadas condiciones ambientales favorece preservaciones excepcionales.
El ejemplar estudiado, catalogado como MPSC R 1395, fue recolectado en Sítio Baixa Grande, en el estado de Ceará, y corresponde a una porción de una falange izquierda del ala.

El análisis geoquímico identifica colesterol con firma isotópica de -19,1‰ asociada a una dieta marina (Imagen Ilustrativa Infobae)
La preservación de esteroides en fósiles es muy poco frecuente, pero el equipo subrayó que el mayor aporte del hallazgo es otro: sus resultados cuestionan nociones extendidas sobre la fosilización. Según plantearon, en ciertos casos el oxígeno no destruye los restos, sino que contribuye a conservarlos a través de procesos oxidativos impulsados por microbiomas antiguos.
De acuerdo con la reconstrucción propuesta, después de la muerte del pterosaurio y su hundimiento en el lecho marino, una combinación de química, biología y ambiente “selló” su historia. Microorganismos —entre ellos bacterias oxidantes de azufre— empezaron a descomponer los tejidos blandos y las grasas, lo que activó la mineralización alrededor del cuerpo. Con el paso del tiempo, ese mecanismo ayudó a preservar la estructura en tres dimensiones con un nivel de detalle inusual durante más de 100 millones de años.
Grice indicó que el trabajo describe una nueva ruta para explicar este tipo de preservación extraordinaria, con implicancias para comprender tanto la vida antigua como los ambientes que vuelven posible una fosilización tan detallada.
“Esto se suma a la creciente evidencia de que pequeños microbios desempeñaron un papel importante en este proceso, algo que ahora estamos identificando en otros yacimientos fósiles, presentando un nuevo mecanismo global de Lagerstätten, las condiciones especiales que hacen posible una preservación excepcional”, dijo Grice.
El estudio se realizó junto con investigadores de Brasil, Alemania y Estados Unidos, incluidos colegas de la Universidad Regional de Cariri y del Museu Nacional / Universidad Federal de Río de Janeiro, en Río de Janeiro. Para describir cómo vivía el pterosaurio y por qué su fósil se conservó con ese nivel de detalle, el equipo aplicó técnicas avanzadas de imagen y análisis geoquímicos en el Centro John de Laeter de Curtin y en el Centro de Geoquímica Orgánica e Isótopos de Australia Occidental.