La miel chaqueña busca seguir creciendo con calidad e identidad propia

Almacén de Campo nació durante la pandemia como una forma de agregar valor a una producción apícola familiar.

1 de Septiembre, 2026. DIARIO NORTE

El monte chaqueño tiene sabores propios. La floración de los quebrachos, algarrobos, aromillos y otras especies nativas se transforma, a través del trabajo de las abejas, en una miel con colores, aromas e intensidades que varían según cada época del año. Ese potencial es el que busca poner en valor Almacén de Campo, un emprendimiento chaqueño que nació en plena pandemia y que hoy proyecta su crecimiento con una mirada puesta tanto en el mercado local como en la posibilidad de llegar, en el futuro, a nuevos destinos.

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Pamela Henaín, titular del emprendimiento “Almacén de Campo”, habló sobre la producción apícola en NORTE TV.

“Nosotros somos productores de miel desde hace muchos años, pero antes la comercializábamos a granel, en tambores. Durante la pandemia empezamos a pensar qué podíamos hacer para darle valor agregado a un producto que producimos con mucha pasión”, contó Pamela Henaín, titular del emprendimiento.

Así nació la marca y también la posibilidad de llevar directamente el producto a la mesa de los consumidores chaqueños. El proyecto comenzó con unos 300 kilos de miel fraccionada y actualmente comercializa un promedio de 4.000 kilos anuales.

Un sabor que nace en el monte

Uno de los principales diferenciales de la producción está en el lugar donde se encuentran las colmenas. Según explicó Henaín, el apiario se ubica en un entorno sin plantaciones, industrias ni otras actividades que puedan alterar el proceso natural de producción.

“Las abejas se alimentan de la floración de los árboles nativos. Eso hace que la miel tenga una calidad única, un sabor intenso y características propias de nuestra provincia”, señaló.

La producción incluso cambia a lo largo del año. Durante la primera floración, entre septiembre y octubre, especies como el garabato, el aromillo, la espina corona, el algarrobo y las palmas dan origen a una miel de tonalidades más claras y sabores suaves.

La segunda cosecha, en cambio, está marcada por la floración del quebracho, que se produce entre febrero y marzo. El resultado es una miel más oscura, de sabor intenso y con características particulares.

Esta diversidad natural es, justamente, uno de los aspectos sobre los cuales el sector apícola chaqueño busca construir una identidad propia.

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Actualmente, Almacén de Campo cuenta con 100 colmenas y una producción anual cercana a los 4.000 kilos.

La búsqueda de una identidad geográfica

Actualmente, Almacén de Campo trabaja junto con la Cooperativa de Productores Apícolas del Chaco y otras marcas en un proyecto de identificación geográfica de las mieles de la provincia.

La iniciativa busca otorgar un valor diferencial a las mieles producidas en el territorio chaqueño y, especialmente, a las provenientes de la floración del quebracho. “Es la primera vez que se trabaja en algo así en la provincia. La idea es darle identidad y valor agregado a las mieles de quebracho, que son únicas en el país”, explicó Henaín.

Para la productora, el Chaco cuenta con condiciones naturales que permiten desarrollar aún más la actividad apícola.

“Tenemos un potencial fantástico. El clima, el ambiente y la flora nativa nos dan características que son propias de esta región”, sostuvo.

Derribar los mitos sobre la miel

Pero junto al crecimiento de la producción también aparece otro desafío: informar a los consumidores sobre las características de un producto que, muchas veces, todavía genera dudas.

Una de las más frecuentes tiene que ver con la cristalización. Para muchos consumidores, encontrar una miel que dejó de estar líquida puede generar sospechas. Sin embargo, según explicó Henaín, se trata de un proceso natural. “La miel pura, con el paso del tiempo, se cristaliza. Es algo inevitable y depende también de la temperatura y de las características de cada miel”, manifestó.

También es habitual que los consumidores se sorprendan cuando encuentran diferencias de color entre una cosecha y otra. Sin embargo, la explicación está en la propia naturaleza.

“La coloración depende de la floración. Podemos tener una miel clara en una época y una miel muy oscura en otra. También cambia el sabor y eso es parte de la riqueza del producto”, indicó.

Mucho más que un té para la garganta

Durante años, la miel estuvo asociada principalmente a un remedio casero para los días de frío o a un complemento para el té. Sin embargo, su incorporación a nuevas recetas y formas de consumo le abrió otras posibilidades.

“Hay una tendencia cada vez mayor a utilizarla en distintas preparaciones. Con quesos, tostadas, jugos, platos agridulces y muchas otras combinaciones”, señaló la productora.

En ese sentido, aclaró que quienes buscan aprovechar sus propiedades deben tener en cuenta que las altas temperaturas pueden afectar algunas de sus características.

“Cuando se la calienta demasiado, pierde propiedades y termina cumpliendo solamente la función de endulzar. Si se quiere aprovechar todo lo que tiene, lo ideal es consumirla en su estado natural”, explicó.

El desafío de crecer

Actualmente, el emprendimiento cuenta con alrededor de 100 colmenas y su objetivo es ampliar ese número para incrementar la producción.

La posibilidad de llegar al mercado externo forma parte de los proyectos a futuro, aunque Henaín asegura que el primer objetivo es continuar consolidando la presencia en el mercado interno.

“Primero queremos poder responder a nuestra demanda y seguir creciendo acá. Después, por supuesto, pensamos en la exportación. La miel orgánica es un producto muy demandado en el exterior y Chaco tiene un enorme potencial en ese sentido”, afirmó.

Sin embargo, como ocurre con cualquier actividad vinculada directamente a la naturaleza, existen factores que no pueden controlarse. “Trabajamos con seres vivos y hay cuestiones climáticas que afectan directamente la producción. Por eso también tenemos que ir planificando el crecimiento de manera responsable”, sostuvo.

De aquellos primeros 300 kilos comercializados durante la pandemia a una producción que hoy ronda los 4.000 kilos anuales, Almacén de Campo representa también una nueva forma de pensar la producción local: no solamente extraer una materia prima, sino darle identidad, agregarle valor y acercarla al consumidor.

En cada frasco hay, en definitiva, algo más que miel. Hay una parte del monte chaqueño, de sus árboles nativos y de un territorio que comienza a reconocer en sus sabores una nueva posibilidad de crecimiento.

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