Love bombing, gaslighting y narcisismo: qué pasa cuando usamos términos psicológicos para explicar todo según un profesional

El psicólogo Valentín Sacco analizó en El Garage de Data  cómo conceptos como ansiedad, narcisismo, apego o dependencia emocional salieron del consultorio y se instalaron en las redes. Valoró que exista mayor acceso a información sobre salud mental, pero advirtió sobre los límites del autodiagnóstico y la tendencia a utilizar etiquetas como explicaciones cerradas de lo que nos sucede.14 de Agosto, 2026 DATA CHACO

Las redes sociales multiplicaron el acceso a contenidos sobre salud mental y términos que hasta hace algunos años circulaban principalmente dentro de los consultorios comenzaron a formar parte de las conversaciones cotidianas. Ansiedad, depresión, narcisismo, apego, dependencia emocional, gaslighting o love bombing aparecen cada vez con mayor frecuencia en videos y publicaciones. Para el psicólogo Valentín Sacco, miembro del INAR, Instituto de Neurociencias, ese fenómeno tiene aspectos positivos, pero también riesgos: “Estamos psicologizando todo”, planteó en una entrevista con El Garage de Data. 

“Está bueno que se empiece a hablar mucho más de psicología, antes quedaba reservado para “los que estaban locos”, hay mucho más conocimientos sobre patologías psicológicas”, explicó. Sin embargo, advirtió que esa difusión también puede generar explicaciones demasiado cerradas sobre las experiencias personales.

Uno de los ejemplos aparece cuando una persona encuentra en las redes una serie de características con las que se identifica y concluye inmediatamente que posee determinado diagnóstico. “Una persona en redes sociales por ejemplo dice “soy ansioso” como si eso la definiera en su totalidad y podemos ver personas que tienen un trastorno de ansiedad y eso no las describe” , sostuvo Sacco.

Para el especialista, la diferencia no es menor. “Es distinto decir “tengo esto” a “soy esto”. En el segundo caso hay algo de la identidad” , señaló.

Cuando el diagnóstico se convierte en una explicación para todo

Sacco explicó que uno de los riesgos de estos contenidos aparece cuando una etiqueta brinda una respuesta aparentemente definitiva y evita que la persona continúe preguntándose por las causas particulares de aquello que le ocurre.

“Una persona puede ver estos videos y pensar que queda colmado el sentido de lo que le sucede, entonces no se tiene que preguntar más nada. Y la terapia, la psicología clínica, apunta a que uno pueda responsabilizarse por eso que le pasa y no solamente encontrar una justificación”, indicó. 

Por eso, aclaró que la expansión de contenidos psicológicos no puede considerarse enteramente positiva ni negativa . Por un lado, permitió que muchas personas reconocieran situaciones de sufrimiento que anteriormente podían atravesar sin comprenderlas. Por otro, el uso indiscriminado de categorías clínicas puede terminar convirtiéndolas en etiquetas aplicadas a prácticamente cualquier conducta.

“No creo que sea bueno del todo ni malo del todo. Antes había gente que sufría y no sabía qué le estaba sucediendo. Hoy se escucha mucho narcisismo, apego, dependencia emocional”, señaló.

Para Sacco, “se democratizó la psicología, salió de la consulta” , algo que también puede contribuir a que las personas comprendan que atravesar momentos de angustia, tristeza o malestar forma parte de la experiencia humana.

“El sufrimiento es una condición de la humanidad y eso genera algo de calma a la gente que sufre. Pero es importante ver hasta dónde usamos esto, podemos usarlo como punto de partida, pero otra cosa es justificarse. Lo que se busca es que la persona se responsabilice de lo que le sucede”, afirmó.

Ansiedad no siempre significa trastorno y tristeza no siempre es depresión

Otro de los puntos planteados por Sacco fue la necesidad de diferenciar emociones y síntomas habituales de un cuadro clínico . Sentir ansiedad, atravesar un período de tristeza o presentar determinados rasgos no implica necesariamente padecer un trastorno.

“Hay trastornos que son cuando se exacerban ciertos síntomas y después tenemos ansiedad no patológica, una tristeza que no es depresión, y hay criterios diagnósticos para trabajar en esto en la consulta”, explicó.

En ese sentido, describió qué ocurre cuando una persona llega al consultorio convencida de que ya posee una explicación definitiva: “Se piensa que cuando uno viene con un sentido muy cerrado “tengo depresión”, “tengo un trastorno de ansiedad”, y uno como profesional trata de sacarlo de ese estado y buscar una explicación más subjetiva”. 

¿Cuándo acudir a terapia?

Consultado sobre cuándo resulta necesario comenzar un tratamiento psicológico, Sacco sostuvo que la decisión debería partir de la propia persona  y de la percepción de que aquello que atraviesa supera las herramientas con las que cuenta para afrontarlo.

“Una sesión de terapia es necesaria cuando uno se da cuenta solo de que tiene que ir. Cuando hay un sufrimiento que no se puede manejar con las herramientas que tenemos”, señaló, y sintetizó: “La demanda en psicología debe ser propia”. 

El profesional aclaró que existen situaciones particulares, especialmente en niños y adolescentes, en las que la consulta puede ser promovida por los adultos. En esos casos, consideró indispensable analizar también el contexto familiar.

“Hay casos de adolescentes o niños donde esa persona a la que mandan a consulta vendría a ser como el chivo expiatorio, entonces es importante trabajar con padres”, explicó. Sacco señaló además que trabaja habitualmente con pacientes judicializados, donde la demanda terapéutica también puede surgir de circunstancias externas.

Neurodivergencia: preguntar antes de intentar ayudar

Durante la entrevista, Sacco también se refirió a la manera en que la sociedad se vincula con las personas neurodivergentes y cuestionó las actitudes que parten automáticamente de la idea de que necesitan asistencia.

“En el caso de las personas neurodivergentes lo importante siempre es recordar eso, que son personas. Hay como un sentimiento asistencialista de que los tenemos que ayudar, y en realidad más que nada es preguntarles qué quieren, qué necesitan. A veces buscamos ayudar y terminamos molestando”, sostuvo.

Narcisismo, gaslighting  y otros términos que invadieron las redes

El psicólogo también puso el foco en conceptos que se popularizaron especialmente en contenidos vinculados con relaciones de pareja. Entre ellos mencionó love bombinggaslighting y narcisismo, palabras que muchas veces son utilizadas para definir rápidamente a otras personas.

“Hoy en día escuchamos muchos términos como lovebombing, gaslighting, narcisismo. Y todos tenemos narcisismo, es esa cuota de energía en la que uno se define: autoestima, autoevaluación, el sentimiento de sí”, explicó.

De esta manera, insistió en que la presencia de un rasgo o de una conducta aislada no alcanza por sí sola para definir a una persona ni para establecer un diagnóstico .

La exposición constante a este tipo de contenidos, además, ocurre en un escenario donde lo que aparece en pantalla tampoco constituye una representación completa de las personas y sus vidas. “En las redes sociales no vemos la realidad, vemos una parte que es la que nos quieren mostrar”, concluyó Sacco.

El desafío, entonces, no pasa por dejar de hablar de salud mental, sino por evitar que la mayor circulación de información termine reduciendo experiencias complejas a etiquetas. Los contenidos de redes pueden funcionar como una primera señal o abrir preguntas, pero el diagnóstico y la comprensión de lo que le sucede a cada persona requieren una evaluación profesional y, sobre todo, una mirada que vaya más allá de un nombre aprendido en un video.

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